Lamentable exabrupto de Aníbal Domingo Fernández
Aníbal Fernández es el jefe de Gabinete de Ministros de la Nación. No fue la opción Nº1 de los Kirchner (por ese cargo pasaron Alberto Fernández y Sergio Massa) sino hijo de la derrota electoral del 28/06/2009. Pero, también debe destacarse, es ministro de los Kirchner desde el 25/03/2003. ¿Tan inseguro se siente en su cargo que debe apelar a la verborragia de barricada?
POR EDGAR MAINHARD | 13/04/2010 | 15:04
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Aníbal Domingo Fernández disfruta la verborragia propia. Él cree que tiene la suficiente autoridad para ello. O, al menos, más autoridad que la mayoría. Esa convicción revela una enorme opinión favorable de sí mismo que, sin embargo, no es correspondida por la opinión pública, que evalua a Aníbal en forma negativa.
Debe resultar una frustración para Aníbal ambicionar gobernar la provincia de Buenos Aires pero, a la vez, tener evidencia estadística de que los bonaerenses no lo reconocen como idóneo para ese cargo o no creen en su carisma o no les provoca confianza.
Pero ese posible desencanto no debería interferir con sus responsabilidades institucionales. Él es el jefe de Gabinete de Ministros de la Nación.
Probablemente porque él exhibe un título universitario de contador público y otro de abogado, Aníbal considera que él tiene más preparación intelectual para sobresalir. Sin embargo, Aníbal incurre en el error de pretender demostrarlo con acciones más previsibles en su padre, quien fue sargento del Ejército Argentino, que en un doblemente egresado universitario.
De un jefe del Gabinete de Ministros de la Nación se espera
> eficiencia en la ejecución gubernamental y
> apego a las instituciones republicanas.
En este aspecto Aníbal Fernández padece fracasos considerables y lo demuestran sus recientes expresiones sobre Julio Cobos, el vicepresidente de la Nación a cargo de la Presidencia.
Con sus declaraciones, Aníbal Fernández le falta el respeto
> a la institución presidencial -porque Cobos es el Presidente, interino pero Presidente al fin-, y
> a la propia investidura del jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, de quien no se espera semejante fascinación por la barricada.
Aníbal Fernández afirmó que Cobos “va a caminar por la calle con una mochila de traidor que no se la saca ni Dios”, y calificó de “fascista” la acción de publicar una solicitada sobre los senadores ausentes en la última sesión.
Así, Fernández imita al senador nacional Miguel Ángel Pichetto acerca de la libre interpretación del significado del fascismo en la coyuntura argentina aunque, probablemente, Aníbal conozca más que Pichetto acerca de una ideología tan importante para el peronismo que le enseñó Luis Macaya, antes del presente pragmático junto a los Kirchner.
En diálogo con la prensa, al ingresar al Ministerio de Salud para participar de una reunión de gabinete, Fernández dijo que “en vez de perder el tiempo con una estupidez tan grande como una solicitada, en ese listado fascista”, Cobos debería, ante la falta de quórum, “sentar a los legisladores frente a él y ver como lo compone”.
¿Y si Cobos le pidiera la renuncia a Aníbal Fernández, en forma intempestiva?
Hagamos ciencia ficción: Cristina tendría que reponer en su cargo a Aníbal apenas regresara al país, mientras chillaría que le arruinaron el viaje a USA y que Cobos es golpista.
Pero, en verdad, Cobos estaría velando por el respeto a la investidura presidencial (que detenta Cristina), castigando el exabrupto de un subalterno, temporario titular de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación.
Sin duda Aníbal rechazaría aceptar el pedido de renuncia de parte del Presidente interino, y se desataría una crisis institucional más allá de que Cristina reponga en el cargo a Aníbal.
Todo el bochorno sería provocado por una previsible reacción ante el desparpajo de un empleado jerárquico, Aníbal, no elegido por los electores.
Por lo tanto, habría que terminar agradeciendo a Cobos, quien -o por paciencia o por cobardía o por vaya uno a saber porqué- no reaccionó ante el vilipendio de Aníbal, quien lo acusó de "comportarse como jefe de una banda, ¿por qué no se comporta como un vicepresidente de la Nación y se pone la ropa de los grandes que fueron vicepresidentes de la Nación, de los Carlos Pellegrini, de esos de verdad, que tenían estatura y que se sentaban a hacer política?".
Y, de esa forma, Cobos no arruinó el viaje de Cristina a USA.
Cobos le respondió a través del diputado nacional Daniel Katz: "En cuanto a lo de Aníbal Fernández, ya a está altura no asombra, se ha desbocado y desde hace rato ha decidido ser el jefe de la barabrava de Quilmes y no el jefe de Gabinete de ministros de la República Argentina. Ha perdido el estilo y las formas".
Pero Aníbal continuó elucubrando sobre el listado de senadores ausentes, contenido de la polémica solicitada del Senado de la Nación, cuyo titular es Cobos: "El día de mañana puede haber listados de los que están casados, de los que no están casados, de los que viven con una persona y no están casados, de los que tienen una opción de sexo distinta, de los que profesan la religión judía, la religión católica. Eso es fascismo".
Es discutible la afirmación de Aníbal Fernández, tal como es discutible que Cobos siga siendo vicepresidente de la Nación cuando no comulga con una Presidente que lo llevó en su fórmula para cogobernar, o sea que él está faltando a la misión que le encomendaron sus electores.
Pero Aníbal podría haber cuestionado a Cobos, por ejemplo, cuando reasuma Cristina, y en todo advertir ahora que se abstenía de opinar porque, como jefe del Gabinete de Ministros, no cuestionaría la investidura presidencial, y así Aníbal sería noticia porque resultó un ejemplo de espíritu cívico.
Sin embargo, él eligió el camino más breve, más populista y más bochornoso.
POR EDGAR MAINHARD | 13/04/2010 | 15:04
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Aníbal Domingo Fernández disfruta la verborragia propia. Él cree que tiene la suficiente autoridad para ello. O, al menos, más autoridad que la mayoría. Esa convicción revela una enorme opinión favorable de sí mismo que, sin embargo, no es correspondida por la opinión pública, que evalua a Aníbal en forma negativa.
Debe resultar una frustración para Aníbal ambicionar gobernar la provincia de Buenos Aires pero, a la vez, tener evidencia estadística de que los bonaerenses no lo reconocen como idóneo para ese cargo o no creen en su carisma o no les provoca confianza.
Pero ese posible desencanto no debería interferir con sus responsabilidades institucionales. Él es el jefe de Gabinete de Ministros de la Nación.
Probablemente porque él exhibe un título universitario de contador público y otro de abogado, Aníbal considera que él tiene más preparación intelectual para sobresalir. Sin embargo, Aníbal incurre en el error de pretender demostrarlo con acciones más previsibles en su padre, quien fue sargento del Ejército Argentino, que en un doblemente egresado universitario.
De un jefe del Gabinete de Ministros de la Nación se espera
> eficiencia en la ejecución gubernamental y
> apego a las instituciones republicanas.
En este aspecto Aníbal Fernández padece fracasos considerables y lo demuestran sus recientes expresiones sobre Julio Cobos, el vicepresidente de la Nación a cargo de la Presidencia.
Con sus declaraciones, Aníbal Fernández le falta el respeto
> a la institución presidencial -porque Cobos es el Presidente, interino pero Presidente al fin-, y
> a la propia investidura del jefe de Gabinete de Ministros de la Nación, de quien no se espera semejante fascinación por la barricada.
Aníbal Fernández afirmó que Cobos “va a caminar por la calle con una mochila de traidor que no se la saca ni Dios”, y calificó de “fascista” la acción de publicar una solicitada sobre los senadores ausentes en la última sesión.
Así, Fernández imita al senador nacional Miguel Ángel Pichetto acerca de la libre interpretación del significado del fascismo en la coyuntura argentina aunque, probablemente, Aníbal conozca más que Pichetto acerca de una ideología tan importante para el peronismo que le enseñó Luis Macaya, antes del presente pragmático junto a los Kirchner.
En diálogo con la prensa, al ingresar al Ministerio de Salud para participar de una reunión de gabinete, Fernández dijo que “en vez de perder el tiempo con una estupidez tan grande como una solicitada, en ese listado fascista”, Cobos debería, ante la falta de quórum, “sentar a los legisladores frente a él y ver como lo compone”.
¿Y si Cobos le pidiera la renuncia a Aníbal Fernández, en forma intempestiva?
Hagamos ciencia ficción: Cristina tendría que reponer en su cargo a Aníbal apenas regresara al país, mientras chillaría que le arruinaron el viaje a USA y que Cobos es golpista.
Pero, en verdad, Cobos estaría velando por el respeto a la investidura presidencial (que detenta Cristina), castigando el exabrupto de un subalterno, temporario titular de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación.
Sin duda Aníbal rechazaría aceptar el pedido de renuncia de parte del Presidente interino, y se desataría una crisis institucional más allá de que Cristina reponga en el cargo a Aníbal.
Todo el bochorno sería provocado por una previsible reacción ante el desparpajo de un empleado jerárquico, Aníbal, no elegido por los electores.
Por lo tanto, habría que terminar agradeciendo a Cobos, quien -o por paciencia o por cobardía o por vaya uno a saber porqué- no reaccionó ante el vilipendio de Aníbal, quien lo acusó de "comportarse como jefe de una banda, ¿por qué no se comporta como un vicepresidente de la Nación y se pone la ropa de los grandes que fueron vicepresidentes de la Nación, de los Carlos Pellegrini, de esos de verdad, que tenían estatura y que se sentaban a hacer política?".
Y, de esa forma, Cobos no arruinó el viaje de Cristina a USA.
Cobos le respondió a través del diputado nacional Daniel Katz: "En cuanto a lo de Aníbal Fernández, ya a está altura no asombra, se ha desbocado y desde hace rato ha decidido ser el jefe de la barabrava de Quilmes y no el jefe de Gabinete de ministros de la República Argentina. Ha perdido el estilo y las formas".
Pero Aníbal continuó elucubrando sobre el listado de senadores ausentes, contenido de la polémica solicitada del Senado de la Nación, cuyo titular es Cobos: "El día de mañana puede haber listados de los que están casados, de los que no están casados, de los que viven con una persona y no están casados, de los que tienen una opción de sexo distinta, de los que profesan la religión judía, la religión católica. Eso es fascismo".
Es discutible la afirmación de Aníbal Fernández, tal como es discutible que Cobos siga siendo vicepresidente de la Nación cuando no comulga con una Presidente que lo llevó en su fórmula para cogobernar, o sea que él está faltando a la misión que le encomendaron sus electores.
Pero Aníbal podría haber cuestionado a Cobos, por ejemplo, cuando reasuma Cristina, y en todo advertir ahora que se abstenía de opinar porque, como jefe del Gabinete de Ministros, no cuestionaría la investidura presidencial, y así Aníbal sería noticia porque resultó un ejemplo de espíritu cívico.
Sin embargo, él eligió el camino más breve, más populista y más bochornoso.



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