La caída del consumo ya abarca a todos los sectores

Con una inflación que tiene un piso del 35% y ajustes salariales que cierran cerca de 30%, la caída del salario real es más que evidente y muestra, día a día, el deterioro del poder adquisitivo de los consumidores. Desde la devaluación de enero, los rubros con más retracción fueron los bienes durables: en especial, autos (-23% a mayo) y electrodomésticos (-8% en el primer trimestre). Pero luego, el frío de las ventas se trasladó a shoppings y comercios: la ropa y el calzado –que ya venían cayendo–se hundieron un 8% en mayo, según CAME. En volumen, el consumo en almacenes y supermercados (alimentos, limpieza y tocador) mostró un retroceso del 3% en el primer trimestre, según la consultora Kantar Worldpanel. Y en abril y mayo, la tendencia continuó, con bajas del orden del 4%.


“Vemos el proceso con preocupación porque la expectativa era que esta caída se diera más hacia mitad de año y vemos que se anticipó ”, comenta Juan Manuel Primbas, analista de Kantar. Según sus datos, la caída más fuerte se dio en el interior y en el nivel de consumidores de más bajos recursos.
En este último grupo, la baja fue del 6% en el primer trimestre. “Al tener menor disponibilidad para el gasto, hacen compras más frecuentes, en negocios de barrio y pagan más caro”, explica el experto.
El consumo de carne, a mayo, cayó casi 4%. Lácteos y artículos de cuidado personal son los rubros con mayores caídas (7 y 9% respectivamente entre enero y marzo) mientras que bebidas es el único que crece; y la tendencia a resignar lo que resulta prescindible se mantiene, ya que caen más las categorías menos indispensables.
“La gente tiene menos plata y achica el gasto de todos lados”, resume Yolanda Duran, de Cedeapsa, una de las cámaras de comercios chinos, al confirmar la retracción de las ventas. Según Kantar, los principales canales –híper, súper, autoservicio y almacén–, pierden volumen, y los formatos pequeños son los únicos que crecen.
En el caso de los comercios minoristas, con productos más elásticos frente a la demanda, la caída en el primer semestre promedió 6%, según Damián Di Pace, de la consultora Focus Market. Sólo en mayo, la merma se ubicó en 8,3%.
Además del incremento de precios, también el temor a la inestabilidad laboral está incidiendo en la expectativa del gasto. Una encuesta hecha por la consultora Isonomia, en alianza con Abeceb.com, reveló que el 80% de la gente considera que “no es un buen momento” para comprar un bien importante como un departamento o una casa. Y ante la pregunta: “¿Qué tanta confianza tiene en que en los próximos 12 meses le alcance el dinero para los gastos de su casa?”, un 71% respondió “poca”.
La economista de Abeceb Soledad Pérez Duhalde coincide en que el consumo privado total está “flojo” y que cerraría el año con una caída del 1,8%. Mientras que en 2013, subió 2,1%. A la baja del salario real se suma el ajuste de precios relativos de otros bienes y servicios como el recorte de los subsidios al gas y al agua, el aumento del transporte público, de naftas y peajes, la presión tributaria del Impuesto a las Ganancias por los ajustes salariales y la suba de las tasas”, explica. Y agrega: “La masa potencial de consumo, es decir el dinero destinado a las compras de parte de asalariados, jubilados y créditos al consumo (que para este año sería de $ 268 mil millones) caerá 5,2%, cuando en 2013 había crecido 2,7%.

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