Malhumor 2013: Indicios de una 'tormenta perfecta'

"Con un crecimiento que este año podría orillar 1% y una inflación efectiva ya instalada en 28% (consideramos que el promedio informado por el Congreso sobrepondera la participación de servicios subsidiados), la estanflación es hoy una realidad palpable", afirma el más reciente informe de la consultora Massot & Monteverde.


"El cepo cambiario y comercial, la falsificación estadística, los controles de precios, el maquillaje de las cuentas públicas para esconder el déficit fiscal, el vaciamiento del BCRA, del Fondo de Sustentabilidad de la Seguridad Social y de otros organismos para disimular el quebranto del Tesoro. • Para ello el kirchnerismo ha contado con la ayuda de la notable atonía de nuestra sociedad en lo que hace a la defensa de los derechos civiles y sus instituciones."
CIUDAD DE BUENOS AIRES (InC). Los defensores del modelo suelen referir al período 2003-2013 como uno de los dos períodos de mayor crecimiento —91 % si se toman las cifras del INDEC— en la historia económica argentina.
 
• Claro que esa expansión de la actividad se debe, en primer lugar, a que la comparación se realiza con el piso que dejó la crisis de 2002.
 
• Por otro lado, durante esos años el contexto económico internacional fue extraordinariamente benévolo con nuestro país: los precios de nuestros productos de exportación se dispararon, las tasas de interés internacionales bajaron hasta la insignificancia, y nuestro principal socio comercial experimentó una prolongada expansión económica.
 
• Con el PBI arrimándose al límite del potencial instalado, empezó a agotarse la posibilidad de crecer sin inversión ni aumento de productividad.
 
• Así empezaron a surgir restricciones desde la oferta agregada, y se reavivó la inflación hasta superar 20% anual.
 
• Los crecientes desequilibrios devoraron los superávits gemelos —fiscal y comercial— y el atraso cambiario dejó a muchos productos fuera de competencia.
 
• Pocos dudan de que la economía argentina se encamina hacia una nueva crisis, siendo la estrechez de la caja de dólares la que más acicatea y urge respuestas pero con un flanco inflacionario y de actividad en creciente deterioro.
 
• Tradicionalmente, las crisis argentinas han sido acompañadas de un clima económico externo desfavorable; pero esta vez no parece ser así.
 
• El mundo no “se nos vino abajo”, tal como suelen afirmar Cristina de Kirchner y sus funcionarios.
 
• La soja vale hoy 3 veces lo que cotizaba 10 años atrás, las tasas de interés están en su nivel más bajo en la historia y Brasil —si bien desaceleró su crecimiento y hemos multiplicado nuestros roces bilaterales— mantiene una sólida demanda de productos locales.
 
• Con un crecimiento que este año podría orillar 1% y una inflación efectiva ya instalada en 28% (consideramos que el promedio informado por el Congreso sobrepondera la participación de servicios subsidiados), la estanflación es hoy una realidad palpable.
 
• Pero tanto la inflación como la desaceleración son la consecuencia directa de las medidas que tomó el kirchnerismo, no en los últimos 6 años —como muchos señalan— sino desde sus mismos comienzos.
 
• Aquellos años de vacas gordas, en los que la mayoría de cronistas y analistas prefirieron disimular o incluso defender las nefastas iniciativas e intervenciones dispuestas por N. Kirchner, son responsables de las vacas flacas de hoy.
 
• Conociendo el ADN kirchnerista, corresponde desde ya descartar la posibilidad de que se tomen medidas encaminadas a proveer soluciones concretas a los problemas de fondo: inseguridad jurídica, avasallamiento de la propiedad privada, atropello a los derechos y garantías civiles, gasto desorbitado, desmanejo monetario, mercados intervenidos y desmantelamiento de los mecanismos de precios.
 
• 3 actitudes genéticas caracterizan al kirchnerismo: 
 
1) medir las opciones disponibles no por sus consecuencias para el país sino según su fruto electoral,
 
2) atacar las consecuencias, nunca las causas, y 
 
3) al no atender las causas y no resolver los problemas de fondo, limitarse a comprar tiempo para llegar en buenas condiciones a las próximas elecciones.
 
• Ejemplos de ese comportamiento sobran: el cepo cambiario y comercial, la falsificación estadística, los controles de precios, el maquillaje de las cuentas públicas para esconder el déficit fiscal, el vaciamiento del BCRA, del Fondo de Sustentabilidad de la Seguridad Social y de otros organismos para disimular el quebranto del Tesoro.
 
• Para ello el kirchnerismo ha contado con la ayuda de la notable atonía de nuestra sociedad en lo que hace a la defensa de los derechos civiles y sus instituciones.
 
• Es así que el único y verdadero mercado cambiario es tildado de ilegal, sin reacción alguna por parte de los partidos de oposición.
 
• De la misma manera ocurrió con las mediciones apócrifas de inflación, crecimiento y pobreza, que eran tomadas como válidas por los medios y los referentes de la oposición pese a las denuncias —inicialmente solitarias— que hacíamos un puñado de analistas.

Comentarios

Entradas populares