Confusión en el mundo K: El dólar se devoró el 53,9% y no hay Plan B

El dólar que importa, de ahora en más, es el 'blue' o marginal, porque es al que podrán acceder la mayoría de los argentinos que pretendan hacerse de moneda extranjera. El dato político sigue siendo el que ya indicó Urgente24: la corrida hacia el dólar (que no empezó ahora) puso en jaque a la Administración triunfa en las urnas.




CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Estupor en la prensa oficialista. Ningún medio gubernamental o paragubernamental ofrece alguna respuesta al escenario político nuevo que provoca los sucesos cambiarios, lo que está ocurriendo en los bancos desde que la ANSeS retiró sus depósitos y las derivacioens dentro de la Administración (Amado Boudou no consultado por Cristina Fernández).
 
La prensa oficialista permanece con una fotografía antigua: el triunfo electoral deo domingo 23/10 pero ¿a quién le importa eso hoy cuando los acontecimientos se suceden y sin duda habrá novedades?
 
Hay una situación más grave: la sospecha de que no hay Plan B. Es decir, que todo pasa por insistir con lo que ya se conoce y que no ha resultado tan bueno: US$ 64.000 millones acumulan los capitales fugados durante el mandato de Cristina Fernández. Mucho consumo y poca inversión.
 
 
"(...) Heriberto Muraro, sociólogo, titular de Telesurvey y un veterano analista del peronismo, sostiene que “el sano sentido común indica que con ese nivel de popularidad el kirchnerismo va a acentuar lo que está haciendo, que yo definiría como la utopía kirchnerista, utilizado el término utopía en el mejor sentido. ¿En qué consiste esa utopía? En devolverle al Estado el poder que perdió durante la dictadura y durante el menemismo. Los críticos dicen que eso es populismo hegemónico. Lo cierto es que efectivamente fortalecer el Estado es fortalecer el Gobierno. En concreto, significa cuatro cosas: poner en caja a los sectores financieros, a los sectores agropecuarios, a los sindicatos y a los medios. Ese es el proyecto y lo van a acentuar. Los obstáculos son esencialmente dos: la crisis internacional y la inflación argentina. Incluyo esto último en especial porque es lo que desajusta el control sobre los sectores de poder de los que hablamos antes. Los cambios de nombre, para mí, no tienen importancia. Si está Guillermo Moreno o no está, no cambia el cuadro. La realidad es que en combinación con Brasil, el gobierno argentino y, por supuesto, Moreno, están tomando medidas proteccionistas. Y eso a la derecha internacional no le gusta. Diría entonces que se acentúa el proyecto, es continuidad de lo anterior, pero eso no es un hecho menor”.(...").
 
El ex presidente del Banco Central, diputado nacional Alfonso Prat Gay, sostuvo que la única opción que tiene el Gobierno para frenar la demanda de dólares es vender reservas o devaluar el peso.

“Como no quiere tomar ninguna de las dos, busca la alternativa de decirle que al que quiere comprar dólares que no los compre, y al que no quiere vender dólares que los venda”, señaló Prat Gay a radio Mitre, advirtiendo que “esto ya lo vimos en la Argentina y dura muy poco”.
 
Él agregó que “este es un gobierno que no ha hecho nada por contener la inflación” y remarcó que “no hay ningún país en el mundo donde muchas cosas suban 25% y otras no”.
 
Sin embargo, la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), dio su apoyo a la medida del gobierno, aunque hizo algunas aclaraciones: "Momentáneamente no se podrán canalizar operaciones por cajeros automáticos, banca por Internet y banca telefónica, hasta tanto se haga la adecuación técnica necesaria de los sistemas", indicó ABA a través de un comunicado. 
 
ABA, que representa a los bancos extranjeros, trabaja durante el fin de semana para implementar a partir del lunes 31/10 el Programa de Consulta de Operaciones Cambiarias establecido por la AFIP mediante resolución 3210/11. 
 
En tanto, el presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Adelmo Gabbi, intentó el zig-zag y por eso consideró “probable que estas medidas sean por muy poco tiempo porque de mantenerse por mucho tiempo serían muy perniciosas”, a la vez que -eterno amigo de Julio De Vido- él señaló que “de la lectura de la circular se puede determinar claramente que aquel que justifique para qué va a utilizar los dólares puede comprarlos” y reconoció que “no hay una variación tan grande con respecto a lo que pasaba en días anteriores”.
Pero la realidad pasa por otro lado, no por Gabbi ni su Bolsa minúscula, alejada del mercado de capitales que precisa la Argentina.

Algunas lecturas interesante.
 
 
"Todo indica que mañana (lunes 31/10) será una jornada más que complicada en bancos y casas de cambio. Quienes necesiten o deseen comprar dólares se encontrarán ante una suerte de juego electrónico a través del cual la AFIP los autorizará o no a hacerlo.

Si en la pantalla del cajero aparece "Validado", podrán adquirir sólo el monto que surja de su capacidad contributiva declarada. En cambio, la leyenda "Con inconsistencias" sentenciará un "game over", aunque con consecuencias ulteriores: la AFIP se encargará de investigarlos y eventualmente denunciarlos por delitos de evasión o lavado de dinero. También existe la opción de evitarse este último mal trago con una consulta anticipada al sitio web de la AFIP y, obviamente, la abstención de comprar.

Muchos cajeros de entidades, que la semana última tuvieron a distancia la infrecuente compañía de gendarmes, prefectos o policías, se enteraron por los medios este fin de semana de que ahora habrán de convertirse en virtuales detectives o inspectores impositivos y, quizás, en blanco de reclamos ajenos a su tarea específica.
 
Los banqueros tuvieron apenas algo más de suerte: fueron informados del nuevo sistema por el Banco Central a media tarde del viernes; pero cuando en las sucursales no quedaba nadie a quien instruir de la novedad. Aunque con reparos formales, todos se comprometieron a colaborar en esta cruzada contra el fraude fiscal, si bien en su fuero íntimo más de uno descontara que el objetivo es desalentar la imparable demanda de divisas. (...)".
 
 
 
"¿Qué fue lo que pasó? Parece que, en lugar de ganar las elecciones, las hubiésemos perdido", se quejó, con amargura, un secretario de Estado con despacho en Balcarce 50. En verdad, para no pocos hombres de negocios y analistas independientes, el triunfo en sí mismo de Cristina Fernández y la espectacularidad de las cifras logradas fueron, de algún modo, los que generaron ese efecto contrario. Eso, hay que decirlo, y frases temerarias que sus autores poco se cuidaron de que trascendieran a los medios, como aquella promesa de Juan Manuel Abal Medina en la noche de la victoria, en el bunker del barrio de Monserrat: "Ahora, vamos por todos".

Primera conclusión: un triunfo tan amplio de Cristina sobre una oposición que quedó a distancias siderales, lamiendo sus heridas, podría estar generando un efecto contrario en la población y en ahorristas e inversores. Como lo graficó un operador de la zona bancaria: "Si dicen que ahora vienen por todo o por todos, la gente se pregunta si eso significa los depósitos, los bancos, las ganancias de las empresas". Ese mismo operador recordó que el tremendismo que provocó el viceministro de Economía, Roberto Felletti, con aquella advertencia de que el populismo como herramienta del gobierno bien podía llegar hasta a apropiarse de la renta misma, dejó sus huellas, que ahora parecen profundizarse con lo que viene ocurriendo con la fiebre por hacerse de dólares.

Segunda conclusión: igual que aquellos funcionarios desorientados, el ala específica del gobierno y la propia presidenta de la Nación parecieron quedar atrapados involuntariamente de ese clima enrarecido. Pruebas al canto: hubo primeros amagues de algunos funcionarios de segunda línea, amparados en un par de análisis que entregaron desde Carta Abierta y desde un banco amigo, de salir a denunciar un intento por desestabilizar a Cristina (o, en una variante de mínima, de buscar poner frenos a tantas ínfulas de los victoriosos del gobierno), con la sola herramienta de mostrar a los diarios el crecimiento de la compra de dólares por parte de particulares. Por suerte para la salud de la ya deteriorada calidad institucional, el viejo recurso de la teoría conspirativa detrás de cada puerta quedó sepultado aquella mañana del 27 de octubre de 2010.

Lo segundo que ocurrió es más palpable: el gobierno se mantuvo, durante tres o cuatro días, tras salir de la ordalía de festejos, en un cono de sombras. "Hace 72 horas que no hablamos de otra cosa que del dólar", se sinceró aquel confidente. El gobierno adoptó una posición errática, sin saber adónde ir, durante todo ese lapso. Así vinieron las medidas que, a ojos de muchos, han provocado más incertidumbre que la que se quiere evitar, como los decretos para obligar a mineras y petroleras a liquidar sus divisas en el país, y la orden a las aseguradoras de riesgo del trabajo para que traigan de regreso unos mil ochocientos millones de dólares que tienen depositados en el exterior. (...)".
 
 
 
"Dos elecciones ganadas ampliamente en apenas 70 días. Cristina Kirchner es la única presidenta argentina que debió preguntarles dos veces a los argentinos, en un mismo proceso electoral, si la querían como jefa del Estado. Las dos veces le dijeron que sí. Parte de esos argentinos que la votaron salieron corriendo después (y salen ahora) a comprar dólares. ¿Qué explicación tiene esa contradicción entre la confianza política y la desconfianza económica? ¿Qué hace, o qué no hace, el gobierno recientemente ratificado para promover una salida de capitales que está obligando al Banco Central a dictar una resolución tras otra?

Muchos sectores sociales se han beneficiado durante estos años de prosperidad económica. El empresariado privado (que no incluye a los de servicios públicos) ganó en 2010 unos 20.000 millones de dólares. En el mejor momento del menemismo, ese núcleo empresario ganaba por año entre 5000 y 7000 millones de dólares. Los aumentos salariales para los trabajadores en relación de dependencia superaron en casi todos los años del kirchnerismo a la tasa de inflación real.

Los subsidios para los sectores más pobres compensaron la falta de trabajo en blanco. La clase media (y también la media alta) disfrutó del período más generoso que se recuerde de subsidios al consumo de servicios públicos. Están incluidos el transporte, el agua, la electricidad y el gas. El valor de la tierra de los productores rurales aumentó entre cinco y diez veces desde 2003. El precio de la hectárea de tierra con cultivo de soja es el que más aumentó.

Podría llegarse a la conclusión de que el voto a Cristina Kirchner fue también un acto social, tal vez inconsciente, de agradecimiento. Esta es una parte de la historia. La otra parte de la narración debe consignar que esas glorias políticas convivieron con el momento más espectacular de la salida de capitales o, llamado de otro modo, de la huida social hacia el dólar. Empresarios, clase media, trabajadores comunes y corrientes, y hasta jubilados, eligieron la moneda norteamericana como el refugio más seguro. ¿Por qué? (...)".
 
 
 
"Alguien aseguraría que hace apenas una semana Cristina Fernández fue reelecta con el 54% de los votos? Los comicios del domingo pasado resultaron, tal vez, los más atípicos desde 1983. Por la dimensión de la victoria, por lo previsible, por el raquitismo opositor, por la inexistencia de campaña y también la desaparición del tiempo poselectoral . El de la prospectiva y el balance. El Gobierno abrió la caja en la que acostumbra vivir hasta que salió el sol del lunes. Luego volvió a cerrarla y la política del poder continuó su derrotero de misterio.
 
No fue sencillo recoger alguna reflexión de los ministros o simples kirchneristas expectantes. Los que abrieron la boca lo hicieron para realzar a Cristina. Los legisladores electos tampoco quisieron arriesgar hasta conocer el destino que puede aguardarles en Diputados o el Senado. Sólo Daniel Scioli paseó su mensaje inofensivo . Jorge Capitanich, el gobernador del Chaco, retrocedió luego de haber insinuado palabras sobre la sucesión del 2015. En la oposición diezmada hubo más temperatura poselectoral que en el oficialismo robustecido.

Detrás de toda aquella ocultación existe un país que aguarda pistas . La mayoría de ese país resolvió renovarle la confianza a Cristina, pero sólo recibió como promesa que el modelo será profundizado. (...)".
 
 
 
"(...) La rigidez del "modelo" y la formación de sus cultores ideológicos impide a quienes conducen la economía pensar en otras soluciones que no sean las implementadas, herramientas que atienden más a las consecuencias que a las causas del problema. Lo que aconseja un economista experimentado es que "saquen a los gendarmes de la tapa de los diarios" y que "piensen en un plan integral fiscal, monetario y cambiario que vaya eliminando las distorsiones".

Las cabezas ciento por ciento intervencionistas que deciden la política económica, que niegan la inflación y no creen que la crisis sea más fiscal que cambiaria, han ido a fondo con los controles (prohibiciones encubiertas) con la idea de disuadir con medidas laterales que lo que hacen es complicar a otros mercados y afectan la seguridad jurídica. Tanta ha sido la pasión por generar este tipo de mecanismos que ni siquiera se reparó que lo mismo que sucede ahora ha sucedido -con más gravedad- debido a que la restricción del sector externo era un clásico, en otros momentos de la historia y que siempre se salió por el lado de las devaluaciones traumáticas.
 
Pero, lo peor que le ha pasado a la credibilidad oficial es que desde el propio Banco Central se plantó la idea de que las reservas actuales están comprometidas y que por eso hay que conseguir dólares a como diere lugar para asegurar la oferta. Después de lo sucedido durante la semana no le falta razón a los que contabilizan los U$S 48.000 millones de reservas en el activo y a quienes le restan todos los pasivos que hay que atender, incluidos los préstamos tomados del exterior, las Lebac y las Nobac surgidas de la emisión y la base monetaria. Así, el patrimonio del BCRA se torna vidrioso. Uno de los factores que elevan los precios en la economía es la escasez y ésta es la sensación que hay, sobre todo cuando las medidas que se tomaron son para desestimular la demanda, a partir de que sea la AFIP la que determine, tras analizar hasta el recibo de sueldo de quienes se acercan a los mostradores, quien puede comprar dólares subsidiados ($4,265) o quien concurrirá al mercado paralelo ($4,60), adonde la brecha se ampliará cada vez más para utilidad de los importadores de billetes. (...)".

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